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El ciclismo da un descanso a algunos pacientes con Parkinson

El Dr. Bastiaan R. Bloem del Centro Médico Nijmegen de la Universidad Radboud en Holanda pensó que había visto todo durante sus años al cuidado de pacientes con enfermedad de Parkinson. Pero el hombre de 58 años que vino a verle hace poco fue una total sorpresa.

El hombre, que ha tenido enfermedad de Parkinson durante 10 años, y cuya enfermedad ha progresado hasta verse severamente afectado. El Parkinson, un trastorno neurológico en el cual algunas de las células cerebrales que controlan el movimiento mueren, le había hecho incapaz de caminar. Temblaba y podía caminar solo unos cuantos pasos antes de caer. Se quedaba estático, y sus pies se sentían como si estuvieran empernados al suelo.

Pero el hombre contó al Dr. Bloem algo sorprendente: dijo que se ejercitaba regularmente —que era ciclista, en realidad— algo que no debería ser posible en su etapa de la enfermedad, pensó el Dr. Bloem.

“Él dijo, ‘Justo ayer monté mi bicicleta unos 10 kilómetros’ —seis millas,” dijo el Dr. Bloem. “Contó que monta su bicicleta milla tras milla todos los días.”

“Yo dije, ‘Eso no puede ser,’” recordó el Dr. Bloem, catedrático de neurología y director médico del Centro para el Parkinson del hospital, en una entrevista telefónica. “Este hombre tiene enfermedad de Parkinson en etapa terminal. Él no puede caminar.”

Pero el hombre estaba deseoso de demostrarlo, así que el Dr. Bloem le llevó fuera, donde la bicicleta de una enfermera estaba estacionada.

“Le ayudamos a montar la bicicleta, le dimos un ligero empujón, y se fue,” dijo el Dr. Bloem. Montó, incluso dio vuelta en U, y estaba en perfecto control, todos sus síntomas de Parkinson habían desaparecido.

Pero en el momento en que el hombre bajó de la bicicleta, sus síntomas habían vuelto. Se congeló inmediatamente, incapaz de dar un paso.

El Dr. Bloem hizo un vídeo y tomó fotos del hombre intentando caminar y luego montando su bicicleta. Las fotografías aparecen en el número del 1° de abril de The New England Journal of Medicine.

Después de ver al hombre, el Dr. Bloem preguntó a otros 20 pacientes severamente afectados acerca de montar bicicleta. Resultó que todos podían hacerlo, aunque no queda claro por qué.

El Dr. Bloem y otros especialistas en Parkinson estaban sorprendidos. Los pacientes con la enfermedad de Parkinson a menudo pueden bailar, correr, caminar sin ningún problema y hacer movimientos complejos durante unos minutos si se les da las señas apropiadas —emocionales o visuales. Hay ejemplos famosos, como el caso de un grupo de pacientes de Parkinson que se vio sorprendido en un incendio y se las arregló para bajar las escaleras corriendo y escapar, solo para quedarse estáticos cuando salieron.

Pero este efecto, conocido como la "paradoja cinética", no dura mucho. Montar milla tras milla es muy diferente de caminar unos cuantos minutos. Y hasta ahora, dice el Dr. Bloem, no se sabía que los pacientes con Parkinson podían montar bicicletas.

“La observación es tan novel y emocionante que sigo sorprendiendo a mis audiencias cuando muestro este vídeo durante mis conferencias, aun cuando la audiencia está compuesta de expertos en trastornos de movimiento,” afirma el Dr. Bloem.

Desde luego, agregó, él no está promoviendo que los pacientes que tienen Parkinson salten en sus bicicletas y salgan a las avenidas transitadas. Ellos necesitan ayuda para montar sus bicicletas y se podrían meter en problemas si tienen que detenerse en los semáforos. Necesitan montar en áreas seguras. Recomienda que los pacientes monten triciclos, o que utilicen bicicletas estacionarias o entrenadores —dispositivos que convierten las bicicletas normales en estacionarias.

Por ahora, dice, el montar bicicleta ofrece a los pacientes una oportunidad de sentirse libres de síntomas mientras conducen, de ver y sentirse normales, y de obtener algo de ejercicio cardiovascular real aunque su enfermedad haya avanzado tanto que no puedan caminar.

Los expertos en Parkinson se encontraban intrigados.

“Esto es algo impresionante,” comenta el Dr. C. Warren Olanow de la Facultad de Medicina Mount Sinai. “Se ha descrito un caso fenomenalmente interesante, y hay cosas que aprender de él.”

El Dr. Bloem dijo que una explicación del hallazgo podría ser que el montar bicicleta utiliza una zona del cerebro deferente que la de caminar y podría no verse tan severamente afectada por la enfermedad de Parkinson. O podría ser que la presión rítmica de los pedales en los pies del paciente de señales al sistema nervioso para permitir un movimiento cíclico.

El montar bicicleta no cura a los pacientes, obviamente. Y, como añadió la Dra. Lisa M. Shulman, una catedrática de neurología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland, el si la mayoría de los pacientes con enfermedad de Parkinson severa es capaz de montar una bicicleta es una cuestión empírica que necesitaría ser probada.” Y, afirmó, aquellos que no pueden hacer un tipo de ejercicio deberían ser capaces de hacer otro.

Pero el Dr. Bloem dice que espera que quizá los patrones regulares de ejercicio pudieran lentificar el progreso de la enfermedad de Parkinson. Lo hace en ratas, dice, y se encuentra realizando una prueba clínica en 600 pacientes para ver si el ejercicio también lentifica la enfermedad en humanos.

Mientras tanto, el Dr. Bloem dice que él sabía que hay un largo camino que recorrer entre la observación y el hecho científico. Pero esto no significa que la observación sea inútil.

“Soy un fiel creyente de que los casos únicos pueden proveer evidencias cruciales,” comenta el Dr. Bloem. “Aunque se trate de un único paciente, es muy, muy provocativo.”

 

Source Publication: New York Times
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