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Noticias sobre la Investigación Clínica

Cómo afecta el Parkinson al cerebro

Investigadores rastrean pistas hacia los efectos de la enfermedad en la capacidad mental de los pacientes

Los pacientes con la enfermedad de Parkinson son conocidos por mostrar movimientos lentos y temblores, pero un efecto de su condición pasa con frecuencia inadvertido: el daño cognitivo.

A diferencia del Alzheimer y otras demencias, los pacientes con Parkinson no pierden la memoria. En lugar de ello, pueden desarrollar problemas en el planeamiento, toma de decisiones y control de sus emociones, y con frecuencia muestran cambios en su personalidad a consecuencia de ellos. Aproximadamente entre un tercio y la mitad de los pacientes de Parkinson muestran algunos signos de daño cognitivo para el momento en que son diagnosticados, pero con el tiempo prácticamente todos los pacientes experimentarán un declive cognitivo sustancial.

Con la enfermedad de Alzheimer, el paciente a menudo deja de reconocer a la familia. "Con el Parkinson, es como si la familia ya no le reconociera," afirma Thomas Montine, un neuropatólogo que lidera el centro de investigación de la enfermedad de Parkinson en la Universidad de Washington en Seattle.

Los investigadores como el Dr. Montine y sus colegas en la universidad están investigando por qué ocurre el daño con la esperanza de comprender la enfermedad mejor y mejorar los métodos actuales de diagnóstico y tratamiento.

Se cree que alrededor de 500,000 personas en los EE.UU. padecen Parkinson y se espera que el número crecerá a medida que la población envejece, según el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Apoplejía en Bethesda, Md. La enfermedad comienza en promedio alrededor de los 60 años y el riesgo de Parkinson aumenta con la edad.

Expertos médicos se encuentran reconociendo cada vez más los impactos de la enfermedad en la cognición, pero la investigación ha avanzado lentamente, en parte por la dificultad en separar los temas de movimiento de la enfermedad de los cognitivos, comenta Debra Babcock, una administradora en el instituto que se especializa en la neurociencia de conducta y cognitiva.

"No tenemos ninguna respuesta fácil y contundente sobre qué es lo que ocurre," comenta la Dra. Babcock.

Una interrogante es si los pacientes con Parkinson que tienen daño cognitivo simplemente tienen también Alzheimer, o si los déficit son causados por un proceso diferente en el cerebro. Los cambios distintivos en el cerebro en la enfermedad de Alzheimer son causados por la presencia en el cerebro de placas de proteínas, hechas de una sustancia pegajosa llamada amiloide, y la degeneración de neuronas en nudos que contienen una proteína llamada tau. Los cerebros de los pacientes con Parkinson presentan un tipo diferente de depósito de proteínas, conocido como los cuerpos de Lewy. Como en el caso de las placas de Alzheimer, dichos depósitos pueden solamente ser hallados mediante autopsia, aunque los doctores pueden buscar signos de placas en el líquido cefalorraquídeo.

En un estudio reciente en la Universidad de Washington, el grupo del Dr. Montine estudió a 345 participantes que eran una mezcla de voluntarios sanos, pacientes de Parkinson con síntomas cognitivos y otros sin síntomas, así como pacientes de Alzheimer.

Los investigadores observaron el líquido cefalorraquídeo de los pacientes en busca de marcadores de amiloides y tau, y los resultados mostraron que la mitad de los pacientes de Parkinson con demencia y un tercio de los pacientes de Parkinson con daño cognitivo tenían niveles reducidos de amiloides circulando en su líquido cefalorraquídeo, vale decir que tenían depósitos incrementados de amiloides en sus cerebros. Las cantidades fueron similares a aquellas encontradas en los pacientes con Alzheimer. Solo unos cuantos de los pacientes de Parkinson con menores niveles de amiloides en su líquido cefalorraquídeo tenían cantidades incrementadas de tau.

Los datos, que fueron publicados en la revista Movement Disorders en mayo, sugieren que la patología clásica del Alzheimer no es responsable de los déficit cognitivos en la mayoría de pacientes de Parkinson. Pero la coincidencia parcial sugiere que los tratamientos para el Alzheimer podrían potencialmente ser beneficiosos también para los pacientes con Parkinson, según el Dr. Montine. En la actualidad, un medicamento contra el Alzheimer en el mercado, el Exelon de Novartis PLC —el mismo que apunta a un neurotransmisor en las células cerebrales llamado acetilcolina— ha sido aprobado para tratar la demencia relacionada con el Parkinson.

Otra cuestión en el grupo de la Universidad de Washington es examinar si el declive cognitivo se encuentra relacionado con los bajos niveles del químico cerebral dopamina, o si se debe a la pérdida de neuronas dopaminérgicas, las que crean otras sustancias además de la dopamina.

Los síntomas motores del Parkinson parecen ser causados por niveles reducidos de dopamina. Los medicamentos como la levodopa genérica, que potencian la dopamina, pueden aliviar los síntomas motores. La dopamina también se ve reducida en áreas del cerebro que son responsables de la cognición, pero los medicamentos que potencian la dopamina no parecen trabajar sobre la cognición.

El catedrático en bioquímica Richard Palmiter mostró en un trabajo publicado que los ratones que carecían de capacidad para producir cualquier dopamina eran incapaces de realizar aun las tareas cognitivas simples, tales como salir de un laberinto complicado.

Luego, él examinará los efectos cognitivos de apagar la producción de las neuronas dopaminérgicas en ciertas regiones del cerebro de ratones que tenían las neuronas intactas. A fin de apagar y encender la producción de neuronas dopaminérgicas, él se prestará un virus canino para transportar un gen en las células nerviosas que interrumpirá la capacidad de fabricar el químico.

Con este experimento, el Dr. Palmiter espera determinar si es la cantidad de dopamina en el cerebro o la falta de neuronas dopaminérgicas lo que afecta la cognición en los pacientes con Parkinson.

A pesar de haber límites en lo que puede ser recabado de tales estudios en animales, los hallazgos deberían proveer un entendimiento profundo de qué tan crucial es, en el tratamiento de esta enfermedad, evitar que las neuronas mueran; más que simplemente potenciar la dopamina en el cerebro, según el Dr. Palmiter.

El grupo del Dr. Montine también se encuentra trabajando para encontrar una mejor manera de detectar la presencia de cuerpos de Lewy. Si los cúmulos pudieran ser detectados en la sangre o el cerebro de una persona viva mediante el uso de un marcador biológico con, digamos, un examen cerebral o una prueba de sangre, la enfermedad podría ser detectada antes —es más, posiblemente antes de que los síntomas aparezcan— y podría rastrearse su progreso, afirma el Dr. Babcock del Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Apoplejía.

El Dr. Montine y su colega, Jing Zhang, un catedrático de patología de la Universidad de Washington, se encuentran estudiando el líquido cefalorraquídeo de pacientes que se sabe fallecieron a causa del Parkinson y tenían cuerpos de Lewy presentes en el cerebro. Ellos han recolectado una lista de marcadores prometedores —tales como una proteína llamada alfa-sinucleína— que parece denotar la presencia de estos depósitos.

Se están preparando para comenzar a probar una manera de etiquetar estos marcadores biológicos en pacientes vivos para ver si la presencia de estos marcadores en los exámenes cerebrales siguen la pista del progreso de la enfermedad. Planean hacer seguimiento a un grupo de 150 pacientes con Parkinson —de los cuales 30 han sido reclutados ya— que puedan contribuir con muestras de sangre y líquido cefalorraquídeo y someterse a un examen neurológico cada año. También se encuentran buscando marcadores genéticos de la enfermedad en esta muestra.

Source Publication: The Wall Street Journal
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