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Historias de Participantes
“Siento que hay esperanza, una gran esperanza, más esperanza ahora que la que había antes.” –Peggy Willocks, Diagnosticada hace 14 años.
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Si usted ha sido diagnosticado(a) recientemente con la enfermedad de Parkinson (PD, por sus siglas en inglés), entender la enfermedad y aprender sobre los recursos disponibles en la red, son unos buenos primeros pasos.
Noticias sobre la Investigación Clínica
Víctimas de la enfermedad de Parkinson en Arizona se ofrecen para un estudio
Miden los efectos del ejercicio en el Parkinson
Phoenix, Arizona - jul 07 2010
Siete años atrás, comenzó con un temblor en sus manos y mandíbula. Un año después, la residente de Sun City, Gloria Richman, caminaba arrastrando los pies y con su cabeza abajo, sin mover sus brazos y su cara era "como una máscara".
El diagnóstico confirmó lo que Richman, de 63 años, se temía. Tenía la enfermedad de Parkinson, uniéndose a cerca de un millón de estadounidenses que viven con este trastorno neurológico crónico y progresivo que es causado por la degeneración de las neuronas productoras de dopamina. A Richman no le gustó lo que le dirían después.
"Alguien me dijo que uno no moría de Parkinson, uno moría con él," recordó en un reciente día de semana en la pista de caminata bajo techo del Centro de Recreaciones Río Vista de Peoria, a medida que enterraba sus palmas en unos palos parecidos a los de esquí, moviéndose a un paso constante. "Y no me gustaba la idea de no poder hacer nada al respecto."
Ahora puede.
Richman es una de las ocho participantes en la primera fase de un estudio que se basa en la colaboración entre la Universidad Estatal de Arizona, el Instituto de Investigación en Salud Banner Sun, el Instituto Banner contra el Alzheimer y el Instituto Neurológico Barrow. Los investigadores obtuvieron $500,000 de los Institutos Nacionales de Salud para observar el impacto físico y neurológico del ejercicio en el Parkinson.
El estudio incluye 12 semanas de rutinas de caminata o zancadas con bastones de 45 minutos tres días semanales. El movimiento estilo esquí provee equilibrio adicional a los pacientes, lo que les permite caminar de manera segura, más tiempo y a una mayor intensidad, según Narayanan Krishnamurthi, el investigador principal del estudio.
Las personas balancean sus brazos mientras caminan con bastones y esto aumenta la longitud de sus pasos, en contraste con quienes tienen Parkinson y caminan con pasos cortos, algo que puede llevarles a la paralización de su caminar, afirmó Krishnamurthi, catedrático adjunto en el Centro de Sistemas Neurales Adaptables en la Facultad de Ingeniería Ira A. Fulton de la Universidad Estatal de Arizona.
No se necesita ningún equipo de alta tecnología y puede ser realizado en cualquier parte, dijo la Dra. Holly Shill, directora de la investigación en Parkinson en el Instituto de Investigación en Salud Banner Sun, quien también trabaja en el proyecto.
Un estudio similar en animales que hacen ejercicio regular mostró que ellos no perdían tantas neuronas y que no experimentaban síntomas tan severos como los de quienes no se ejercitaban. Los investigadores quieren ver si el ejercicio regular puede ser así de beneficioso en los humanos.
"Este tipo de estudio es exactamente lo que se necesita," dijo James Beck, director de programas de investigación en la Fundación contra la Enfermedad de Parkinson, una organización sin fines de lucro con sede en Nueva York dedicada a la investigación en Parkinson.
Beck dijo que uno de los retos al investigar la enfermedad es que es difícil acceder al cerebro y lograr que medicamentos entren al cerebro.
"Si intentas estudiar el cáncer, tú sacas el cáncer y lo estudias en un plato. En el Parkinson y el Alzheimer, no puedes hacer nada hasta que la persona haya muerto," comenta Beck. Krishnamurthi dijo que los datos preliminares de dos participantes han mostrado que la longitud de zancada de un patrón de caminata se ha incrementado, lo que ayuda a normalizar el patrón de andar.
Los datos también sugieren una mejorada respuesta aeróbica, la que está asociada a la función cerebral.
Krishnamurthi dijo que el estudio es único porque están recolectando información sobre las capacidades motoras y las funciones cognitivas a través de tomografías cerebrales.
"Nadie ha estudiado si el ejercicio puede mejorar la función cerebral en pacientes de Parkinson," afirmó.
El participante del estudio, John Sylvester, de 67 años, dijo que espera ayudar a los investigadores en bien de sí mismo y el de los demás.
"Si esto puede ayudar a posponer lo inevitable, definitivamente vale la pena," dijo el residente de Phoenix.
Krishnamurthi espera tener resultados preliminares del primer conjunto de participantes en un par de meses.
Está buscando participantes adicionales para la segunda fase, prueba que debería realizarse en un año.
Los participantes deben ser menores de 70 años con Parkinson suave a moderado, y necesitarán hacer un compromiso de nueve meses con el estudio. Para participar, contáctese con Krishnamurthi al 480-727-8396.
Source Publication: The Arizona Republic
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