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Noticias sobre la Investigación Clínica

Investigadores descifran estrategias de aprendizaje en pacientes con Parkinson

Investigadores de la Universidad de Michigan se encuentran un paso más cerca de entender cómo los medicamentos afectan el aprendizaje en pacientes con la enfermedad de Parkinson en su etapa temprana

La investigación, publicada recientemente en Journal of Neurophysiology muestra que los pacientes son más capaces de aprender las tareas necesarias para adaptarse a su enfermedad —cómo abotonarse la camisa en forma diferente o cómo usar un bastón para la estabilidad, por ejemplo— cuando no están medicados durante las etapas tempranas de su proceso de aprendizaje. Esto es particularmente cierto para pacientes en etapas tempranas de la enfermedad de Parkinson.

La mayoría de pacientes con Parkinson sufren de cuatro síntomas principales: Temblores, rigidez o agarrotamiento de los miembros y el tronco, lentitud de movimientos, y carencia de control en el equilibrio y la coordinación. Puesto que estos síntomas se vuelven más pronunciados a medida que progresa la enfermedad, los pacientes podrían tener dificultades para caminar, hablar o completar otras tareas simples, y con frecuencia requieren terapia física para aprender cómo lidiar con ello.

Investigaciones previas muestran que los pacientes con Parkinson realizaron mejor sus tareas de aprendizaje sin medicación, pero la investigadora de la Universidad de Michigan, Rachael Seidler, estuvo particularmente interesada en los efectos de la medicación en el proceso temprano de aprendizaje. La enfermedad de Parkinson a menudo afecta primero la región superior del cerebro, bajando gradualmente a la región baja del cerebro, donde se llevan a cabo las secuencias de acciones de aprendizaje. Normalmente, el cerebro depende del químico dopamina para comunicarse entre sus partes. En personas con la enfermedad de Parkinson, la reducción de los niveles de dopamina entorpece tal comunicación. Varios medicamentos utilizados actualmente en el tratamiento del Parkinson potencian la dopamina, pero algunas de estas medicaciones pueden dar una "sobredosis" a regiones no-afectadas del cerebro, interfiriendo con el aprendizaje.

Seidler y sus colegas elaboraron la hipótesis de que los pacientes podrían aprender nuevas secuencias mejor y más rápidamente sin medicación activa en el proceso temprano de aprendizaje. Los investigadores esperaron que esto fuera particularmente verdadero para pacientes en una etapa temprana del Parkinson, porque las partes inferiores de sus cerebros aún no estarían afectadas por la enfermedad.

El estudio examinó a pacientes con Parkinson a lo largo de dos días, tanto con como sin medicación activa. Personas saludables sin daños neurológicos también fueron examinadas para comparar. Los pacientes con Parkinson dejaron de tomar sus dosis regulares de medicación potenciadora de la dopamina entre 12 y 18 horas antes de la prueba.

A todos los sujetos del estudio se les asignó una tarea de aprendizaje que involucrara presionar una tecla en respuesta a algo que relampagueaba en una pantalla de computador. A los participantes también se les dio instrucciones de presionar el botón apropiado tan rápido como sea posible cuando aparecía una "X", y presionar la tecla en un patrón secuencial específico. Se probaron secuencias diferentes a lo largo de un periodo de dos días para medir nuevas conductas de aprendizaje de secuencias, siendo la idea de que, a medida que los pacientes aprendían las secuencias, ellos se volverían más rápidos al presionar los botones apropiados.

Seidler y sus colegas encontraron que los pacientes con Parkinson sin medicación activa respondieron exactamente igual a los controles sanos, mientras que los pacientes con medicación activa mostraron claros signos de deterioro. Los investigadores concluyeron que la sobredosis de dopamina en zonas sanas del cerebro efectivamente obstaculizan las etapas de aprendizaje temprano de secuencias.

"Normalmente, pensarías que dar a una persona un medicamento para reemplazar la dopamina mejoraría las funciones motoras —y lo hace, en cierto grado," dice Seidler, catedrática en la Escuela de Quinesiología y de la Facultad de Psicología, y autor líder del estudio. "Pero hay otras conductas en las que el cerebro depende de la dopamina como un neurotransmisor que no es afectado en etapas tempranas de la enfermedad. Los medicamentos de reemplazo de la dopamina no son selectivos en el espacio —van a todas las regiones del cerebro. Si tienes demasiada dopamina en camino a las partes sanas del cerebro, esto puede causar daño conductual, como testificamos en nuestro estudio."

Seidler y sus colegas tienen la esperanza de que los resultados de este estudio conducirán a nuevas estrategias de tratamiento para los pacientes con Parkinson, específicamente, a una distribución dirigida más localizada de los medicamentos.

Source Publication: PhysOrg.com
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