Navegar Ensayos Clínicos
Inscríbete en nuestra lista de email
Inscríbete para recibir nuestro boletín
Historias de Participantes
“Siento que hay esperanza, una gran esperanza, más esperanza ahora que la que había antes.” –Peggy Willocks, Diagnosticada hace 14 años.
¿Ha sido diagnosticado(a) con Parkinson recientemente?
Si usted ha sido diagnosticado(a) recientemente con la enfermedad de Parkinson (PD, por sus siglas en inglés), entender la enfermedad y aprender sobre los recursos disponibles en la red, son unos buenos primeros pasos.
Noticias sobre la Investigación Clínica
¿Por qué fallan los tratamientos prometedores para la enfermedad de Parkinson?
De "Parkinson's Insights", el Blog de Robin Elliott, Director Ejecutivo de la Fundación para la Enfermedad de Parkinson
jun 23 2009
El martes 9 de junio, el segundo día del Congreso Internacional de la Sociedad para Trastornos de Movimiento en París, el Dr. Warren Olanow, uno de los especialistas en Parkinson líderes en el mundo, dio una brillante y magisterial charla sobre el tema “¿Qué hay de nuevo en las pruebas de Parkinson?"
Su enfoque fue sobre tres pruebas clínicas de alto perfil que han sido observadas atenta y ansiosamente por los pacientes con Parkinson alrededor del mundo.
Una fue la prueba de Ceregene, en la cual un factor de crecimiento llamado neurturina (CERE-120) era inoculado a través de una técnica de terapia genética.
El segundo fue STRIDE, en el cual un inhibidor de levodopa y catecol-o-metil transferasa (COMT) (Stalevo(R)) fue probado por su potencial impacto en el mejoramiento de las disquinesias.
El tercero fue ADAGIO, diseñado para probar el potencial de la rasagalina (Azilect(R)), un terapéutico para EP que fue aprobado varios años atrás para controlar los síntomas de la EP, por su potencial en realmente hacer más lento el desarrollo de la enfermedad.
El Dr. Olanow comenzó su charla diciendo que ha sido un "año extraordinario... con muchas nuevas pruebas que involucran medicamentos que ofrecen promesas a los pacientes que servimos.” y concluyó diciendo que ha sido “maravillosamente interesante.”
El problema es que las tres pruebas fallaron. ¿Qué significa esta historia para las personas con Parkinson?
Para este observador, significa varias cosas:
La obvia es que la perspectiva intuitiva de muchos científicos clínicos es simplemente diferente de aquélla de la mayoría de personas con Parkinson. Estudiar algo, sin embargo, por más que uno ansíe que sea exitoso —como hace el Dr. Olanow— no es lo mismo que vivir con ello.
Segundo, significa que —como el orador mismo señaló en sus minutos de cierre— que necesitamos trabajar mucho más en las etapas iniciales del proceso investigador (por ejemplo, las pruebas de Fase Uno) para proveer una mayor seguridad de la eficacia antes de proceder a colocar a personas con Parkinson a través de las tirantes y a menudo apresuradas esperanzas de las mucho más caras etapas posteriores (por ejemplo, pruebas de Fase Tres).
Tercero, desde luego, significa, como la Dra. Ira Shoulson, otra importante líder de investigación clínica y una colaboradora con la Fundación para la Enfermedad de Parkinson (PDF, por sus siglas en inglés) en diferentes proyectos actuales, me dijo recientemente, “¡la investigación clínica es muy, muy difícil!” Sean las imperfecciones de los modelos animales de la enfermedad de Parkinson, o el impacto desconcertador de datos del notorio efecto placebo, o el impacto de los prejuicios médico-científicos (después de todo, ¡ellos también desean que las pruebas tengan éxito!), o simplemente la inmensa complejidad de definir “metas” —que es lo que hará las mediciones de éxito o fracaso, y si serán aceptadas por la FDA— las pruebas de Parkinson son en realidad muy difíciles de hacer.
Hay desde luego una perspectiva esperanzadora para esta nube: que las pruebas fallidas de hoy pueden ser la base para una exitosa mañana.
En por lo menos dos de las tres pruebas que el Dr. Olanow mencionó, los datos han sugerido que el siguiente paso podría ser un resultado diferente. En la prueba de Ceregene, por ejemplo, cuando los administradores regresaron a ver cómo los participantes de la prueba se veían tres a seis meses después de que la prueba concluyera, encontraron que algunos habían mejorado —sugiriendo que tal vez, sólo tal vez— el problema fue que la prueba terminó demasiado pronto. Y en ADAGIO, había de hecho lo que parecía ser algún efecto neuroprotector en dosis más bajas del medicamento (aunque, desconcertantemente, no en dosis más altas), dando algunas luces de esperanza.
En mi siguiente publicación, compartiré con ustedes algunas otras cosas que me impactaron por importantes acerca de la reunión —incluyendo una vista general de potenciales nuevos tratamientos que hoy se encuentran en proceso de consideración.

















